Belgrano cerró 2025 con superávit, patrimonio récord y la mayor venta de su historia

Los estados contables del ejercicio 111 del Pirata muestran un resultado positivo de $1.222 millones, activos y patrimonio en máximos históricos, cero deuda bancaria y una caja que se cuadruplicó. La transferencia de Troilo al Parma por 7 millones de euros marcó un hito en la historia institucional.


El Club Atlético Belgrano presentará en asamblea ordinaria sus estados contables correspondientes al ejercicio económico número 111, comprendido entre el 1° de enero y el 31 de diciembre de 2025.

Los números, preparados bajo la Resolución Técnica N° 54 de la FACPCE —que exige el reconocimiento integral de la inflación—, auditados por el contador público José Luis Arnoletto y certificados ante el Consejo Profesional de Ciencias Económicas de Córdoba, muestran un club en crecimiento sostenido: superávit, patrimonio y activos en niveles récord, y la mayor operación de venta de un jugador en la historia de la institución.

Todos los valores de este análisis están expresados en pesos de diciembre de 2025 con la inflación del 31,55% anual ya descontada. Son, en ese sentido, cifras reales y comparables.

El resultado del ejercicio
El superávit fuede $1.222.485.299. El club ingresó $51.518.888.626 y gastó $51.238.249.977: la diferencia es positiva y consolida un nuevo ejercicio en verde. El resultado es un 31,8% inferior al de 2024 ($1.793 millones), diferencia que se explica principalmente por la ausencia de participación en copas internacionales durante 2025 —una fuente de ingresos que el año anterior había aportado de forma significativa— y por el aumento de los gastos laborales, en particular reconocimientos por trayectoria devengados en diciembre que se pagaron en enero de 2026.

Patrimonio y activos: récord histórico
El activo total del club llegó a $66.487.719.022, frente a los $60.569.667.247 de 2024, un crecimiento real del 9,8%. Detrás de ese incremento está fundamentalmente la expansión del activo no corriente: las inversiones en bienes de uso alcanzaron $7.198 millones en altas durante el ejercicio —obras en el estadio Gigante de Alberdi, en el Centro de Formación Armando Pérez, y la nueva Sede Social «Rosario Soria»— contra apenas $734 millones en amortizaciones. La relación entre lo que se incorpora y lo que se deprecia es casi diez a uno: una señal inequívoca de expansión.

El patrimonio neto —lo que queda para el club una vez descontadas todas las deudas— alcanzó $51.371.911.872, el valor más alto de la historia institucional. Creció $1.222 millones en términos reales respecto al ejercicio anterior.

La caja, cuatro veces más grande
La variación del efectivo es quizás el indicador más elocuente de la salud operativa del año. El club inició 2025 con $2.216.007.609 en caja y lo cerró con $9.248.411.306: un incremento de $7.032.403.697. El contraste con 2024 es marcado: aquel ejercicio había arrojado una caída de $3.812 millones.

La reversión tiene dos motivos principales. Primero, una gestión de cobranzas más eficiente: los créditos con otras asociaciones —deudas que clubes le tenían a Belgrano por transferencias— cayeron $4.806 millones, lo que indica que se recuperaron acreencias pendientes. Segundo, el saldo financiero neto positivo: el club cobró $1.162.185.277 en intereses de sus inversiones financieras y pagó $498.246.965, arrojando un ingreso neto de $664 millones solo por administrar su excedente de caja.

La estructura de los ingresos
Los $51.518 millones de ingresos totales tuvieron cuatro pilares. El mayor fue el de las transferencias y préstamos de jugadores, con $15.188.622.354 —el 29,5% del total—. El segundo fue el de abonos y ubicaciones contratadas por socios: $12.244.015.847. El tercero, las cuotas sociales: $7.401.777.346. Y el cuarto, los derechos de televisación: $6.280.061.276.

La suma de cuotas y abonos supera los $19.645 millones, lo que representa el 54% de todos los ingresos del club excluyendo las ventas de jugadores. En otras palabras: más de la mitad de lo que sostiene la operación cotidiana de Belgrano viene directamente de su masa societaria.

Los ingresos por publicidad y sponsors registraron $838.370.950, mientras que los ingresos por partidos de copas —domésticas e internacionales— fueron de $4.459.973.956, un rubro que en 2024, con copa internacional incluida, había sido notoriamente mayor.

Cero deuda bancaria
El pasivo total asciende a $15.115.807.150, pero ninguna de esas obligaciones corresponde a deuda financiera con entidades bancarias. El club no tiene préstamos ni descubiertos.

La deuda más significativa ($7.334.669.225) está concentrada en proveedores del fútbol profesional: cuotas de transferencias de jugadores a pagar, primas, honorarios de representantes y mecanismos de solidaridad. Le siguen las deudas laborales y previsionales ($2.815.535.092), en gran parte premios y reconocimientos por trayectoria devengados en el ejercicio y abonados en los primeros días de 2026.

Un rubro que merece explicación aparte son los $1.429.231.850 contabilizados como «deudas en especie». No representan una obligación de pago en efectivo: son el valor de los abonos ya cobrados para la temporada 2026, que contablemente se difieren hasta que los partidos correspondientes se disputen. El dinero ya está en caja; la deuda es brindar el servicio.

El índice de liquidez corriente cerró en 1,2: por cada peso que el club debe pagar en el próximo año, tiene $1,20 en activos disponibles. Una posición robusta.

La mayor venta de la historia: Troilo al Parma
El rubro de transferencias aportó $15.188 millones al resultado, y su operación más significativa marcó un hito. La venta de Mariano Troilo al Parma de Italia por 7.200.000 de euros es la mayor transferencia en términos absolutos en la historia del club. El acuerdo incluye además una cláusula de plusvalía: el club conserva el 15% de los derechos sobre cualquier futura venta del jugador que supere ese monto, manteniendo así una participación económica en su trayectoria futura.

Otras operaciones relevantes del ejercicio: la transferencia de Facundo Lencioni a Gimnasia y Esgrima de Mendoza (USD 632.500 por el 50% de los derechos), la de Agustín Colazo a Unión (USD 600.000 netos más variables, conservando el 20%), la de Gonzalo Lencina a Deportes Tolima de Colombia (USD 150.000), el cobro de objetivos de Nahuel Losada con Lanús (USD 275.000) y el cobro de USD 30.000 por el porcentaje de Belgrano en la transferencia de Gabriel Alanís desde Defensa y Justicia a Huracán.

Las inversiones: todo con recursos propios
Durante 2025 el club realizó inversiones por $15.190.009.550, íntegramente financiadas con recursos propios. La distribución: $5.541.825.761 en compras de bienes de uso e infraestructura, $3.545.001.151 en incorporaciones al plantel profesional, y $6.052.400.607 en gastos de formación de divisiones juveniles. Este último número es llamativo por su magnitud —representa el 40% del total invertido— y por su resultado: según los propios estados contables, 13 jugadores ascendieron al plantel profesional desde las categorías formativas durante el ejercicio.

La compra de los 11 terrenos: hecho patrimonial del año
La operación más significativa en términos de infraestructura fue la adquisición de once terrenos en las calles Tablada, Costanera y Hualfin en el barrio Alberdi, aprobada en asamblea extraordinaria y ejecutada durante 2025. Los inmuebles suman más de 4.000 m² y permiten que el 95% de la manzana histórica del estadio Julio César Villagra sea hoy propiedad del club —frente al 65% que era antes—. El incremento de superficie equivale al 30% de lo que el club tenía.

Estratégicamente, la operación habilita la construcción de una nueva tribuna popular y consolida un plan de infraestructura con visión de largo plazo. En términos contables, la adquisición figura como pasivo no corriente ($2.376.904.012) financiado con vencimiento final en octubre de 2030 —lo que no impacta sobre la liquidez corriente del club— e integra, según la Memoria, el masterplan integral de desarrollo del estadio.

El balance en perspectiva
El ejercicio 111 del Club Atlético Belgrano es positivo. Un club que opera a escala —sus gastos anuales superan los $51.000 millones, equivalentes a casi $140 millones por día— lo hace sin deuda financiera, con una caja cuatro veces más grande que al inicio del año, y con inversiones en infraestructura y formación que superan los 15.000 millones de pesos. El superávit, aunque menor al de 2024, sostiene un patrimonio que no había estado tan alto en la historia de la institución.