Talleres presentó sus estados contables correspondientes al ejercicio cerrado el 31 de diciembre de 2025, firmados el 31 de marzo de 2026 por el presidente Andrés Fassi y el contador Pablo Ariel Gómez. Los números confirman que el club mantiene una posición financiera sólida —es el duodécimo balance consecutivo con superávit desde que salió del marco de la Ley 25.284— pero también revelan un año significativamente más flaco que el anterior.
El resultado se desplomó
El superávit del ejercicio fue de $562 millones, contra los $17.358 millones registrados en 2024. Una caída del 96% en términos reales, con los estados expresados en moneda homogénea al cierre del ejercicio. La inflación del período fue del 31,55%, según consigna el propio documento.
La explicación central es directa: Talleres vendió muchos menos jugadores que en 2024. Las transferencias de derechos económicos rindieron $22.962 millones netos en 2025, contra $35.061 millones del año anterior. En 2024, operaciones como las ventas de Ramón Sosa, Rodrigo Villagra y Rodrigo Garro habían generado ingresos extraordinarios que este ejercicio no se repitieron. Sin grandes ventas, el modelo financiero del fútbol argentino profesional simplemente no cierra.
Los ingresos totales también bajaron
Los recursos totales del club pasaron de $87.937 millones en 2024 a $73.164 millones en 2025, una reducción del 17% en moneda homogénea. Dentro de ese número, los ingresos por copas internacionales cayeron especialmente: de $11.696 millones a $6.074 millones, lo que refleja un año con menor exposición continental que el anterior. Las cuotas sociales se mantuvieron estables —$19.330 millones contra $19.654 millones— y los ingresos por televisación crecieron de $5.669 millones a $7.864 millones, uno de los pocos rubros que mejoró.
La deuda con proveedores, el rubro más pesado del pasivo
El pasivo corriente más significativo son los $30.269 millones que el club le debe a proveedores. Dentro de ese número conviven compromisos muy distintos: deudas por compras de jugadores aún pendientes de pago, primas adeudadas, honorarios de representantes y gastos de transferencia. Es el reflejo contable de un club que opera con un plantel de alto costo y que financia parte de sus adquisiciones a plazo.
Del otro lado, varios clubes le deben dinero a Talleres por transferencias ya realizadas. River Plate figura con $6.290 millones, Corinthians con $6.929 millones, Athletico Paranaense con $6.073 millones y Bayer Leverkusen con $4.464 millones, entre otros.
El gasto más grande no es el plantel: es la amortización
Uno de los datos más llamativos del balance es que el rubro de mayor impacto en los gastos no es el salario de los jugadores sino su depreciación contable. Cada jugador que Talleres incorpora queda registrado como un activo y se amortiza mes a mes durante la vigencia del contrato. En 2025, esa depreciación acumulada ascendió a $27.289 millones, el ítem más pesado de toda la estructura de costos. Es el costo oculto del fútbol moderno: comprar jugadores no solo implica el desembolso inicial, sino un gasto contable continuo que pesa sobre el resultado anual.
El as en la manga: derechos económicos futuros
Un capítulo que suele pasar desapercibido en los balances de fútbol pero que en el caso de Talleres tiene un valor potencial significativo es el de los derechos económicos sobre jugadores que ya no están en el club. El balance detalla que la institución conserva, entre otros, el 40% de una futura transferencia de Francis Mac Allister, el 80% de los derechos de Sebastián Zeballos desde un club boliviano, el 30% de Matías Galarza Fonda desde River y el 50% de Federico Girotti desde Alianza Lima de Perú. Ninguno de esos montos figura como activo en el balance actual —porque son eventuales— pero representan un colchón de ingresos futuros que no debe ignorarse al leer la foto financiera del club.
Lo positivo: 13 jugadores promovidos desde inferiores
Por primera vez, el balance discrimina de forma explícita el gasto en formación de divisiones inferiores, que ascendió a $386 millones. Y destaca que en este ejercicio se promovieron al plantel profesional 13 jugadores surgidos del propio club, el número más alto desde el inicio de la gestión Fassi hace doce años. Es un dato que habla del modelo de largo plazo que el club viene construyendo: reducir la dependencia del mercado externo nutriéndose de jugadores propios, que además tienen un costo de incorporación mucho menor.
La foto general
El patrimonio neto de Talleres al cierre del ejercicio es de $93.977 millones, apenas por debajo de los $95.701 millones de 2024. El club no está en crisis. Es, de hecho, el duodécimo balance consecutivo con superávit, una racha que muy pocos clubes del fútbol argentino pueden exhibir y que da cuenta de una administración ordenada a lo largo de más de una década.
Pero el balance también deja una advertencia que sería imprudente ignorar: la sustentabilidad del modelo depende en gran medida de la venta de jugadores, y eso tiene un límite. Cuando el mercado no acompaña —como ocurrió en 2025— el resultado se resiente con fuerza. La pregunta que el balance no responde, pero que los números insinúan, es cuánto tiempo más puede sostenerse un esquema en el que vender bien es condición casi indispensable para cerrar el año en positivo.


