Club Abierto: el proyecto que propone que los socios de Talleres participen en las decisiones del club

La iniciativa fue desarrollada por Agustín Supicciatti, socio albiazul desde hace más de 15 años. Propone un sistema de participación digital con voto ponderado según antigüedad, identificación individual y tecnología blockchain para registrar y auditar las decisiones. Desde sponsors y camisetas hasta cuestiones deportivas e institucionales, la idea plantea una pregunta de fondo: cuánto poder debería tener el socio en la conducción de su club.

¿Qué pasaría si un socio pudiera participar de algunas de las decisiones que habitualmente quedan exclusivamente en manos de quienes conducen un club?

Esa pregunta está detrás de Club Abierto, un proyecto desarrollado por Agustín Supicciatti que toma a Talleres como punto de partida para proponer un modelo de mayor participación societaria.

La iniciativa parte de una premisa sencilla: incorporar progresivamente al socio en determinadas decisiones. La selección entre posibles sponsors o diseños de camisetas aparecen entre los primeros ejemplos, pero el alcance imaginado es mayor. También contempla consultas sobre cuestiones institucionales, inversiones o incluso criterios para distribuir recursos del presupuesto deportivo, como cuánto destinar a refuerzos de jerarquía y cuánto a futbolistas considerados apuestas.

Club Abierto no es actualmente un proyecto oficial de Talleres ni pertenece a una agrupación política del club. Supicciatti, socio albiazul desde hace más de 15 años, desarrolló el sistema y plantea que pueda ser utilizado gratuitamente por Talleres, independientemente de quién ejerza la conducción.

“Pretendo que el club pueda adoptarlo de manera inmediata o escalonada. Se puede empezar dando lugar al socio solamente en algunas decisiones y, al ver cómo funciona, llevarlo después a otros niveles”, explicó Supicciatti.

Un voto que aumenta con la antigüedad

Uno de los aspectos centrales —y probablemente uno de los que mayor discusión puede generar— es el voto ponderado.

La propuesta rompe con la lógica de que cada participante tenga exactamente el mismo peso en una consulta. La antigüedad societaria continua determina cuánto vale cada voto.

La escala propuesta establece 3 puntos para socios de uno a tres años de antigüedad; 5 entre tres y cinco; 8 entre cinco y ocho; 12 entre ocho y 12; 15 entre 12 y 15; y 20 puntos para quienes superen los 15 años como socios activos.

“Con ello incentivás, en primer lugar, a que los socios no se den de baja y, en segundo, a que quieran sumar más años de antigüedad para que su voto tenga más peso en la toma de decisiones”, sostuvo el creador del proyecto.

La fórmula abre inevitablemente otro debate: si la permanencia en el club debe otorgar mayor poder de decisión o si todos los socios habilitados deberían conservar idéntico peso.

Blockchain y “paredes de cristal”

El otro componente distintivo está en la tecnología. Club Abierto incorpora blockchain como soporte para registrar las votaciones y facilitar su auditoría, con la intención de que exista trazabilidad sobre las decisiones y resulte más difícil alterar posteriormente los registros.

El sistema desarrollado contempla identidad societaria, acceso individual, validación del usuario, votaciones activas, resultados y una auditoría pública. En esta última, la propuesta prevé incluso consultar qué alternativa eligió cada socio y qué ponderación aportó.

Supicciatti define esa concepción como una gestión con “paredes de cristal”.

“Es una propuesta en donde todos los socios pueden ver todo y en tiempo real. Transparencia institucional por sobre todo”, afirmó.

La utilización de blockchain, sin embargo, no determina por sí sola qué decisiones quedarían sometidas a votación. Ese límite sería una definición institucional: el sistema podría utilizarse únicamente para consultas determinadas o extenderse progresivamente hacia asuntos de mayor relevancia.

De una camiseta a las decisiones deportivas

La implementación gradual es uno de los pilares de la propuesta. En una primera instancia podrían abrirse cuestiones de menor impacto institucional, como sponsors o diseños de indumentaria. Una experiencia favorable permitiría, según el proyecto, avanzar hacia otras áreas.

“Primero se le puede dar lugar al socio solamente en la selección de sponsors o en el diseño de camisetas, para luego ir por otro tipo de decisiones: institucionales, de inversión o, por ejemplo, qué porcentaje del presupuesto del plantel superior destinar a grandes refuerzos y qué porcentaje a jóvenes apuestas”, ejemplificó Supicciatti.

La herramienta no está pensada exclusivamente para Talleres. Club Abierto fue concebido como un modelo aplicable a entidades deportivas, aunque su creador pretende que el club de barrio Jardín sea el primer escenario.

El proyecto, según Supicciatti, fue inscripto ante la Dirección Nacional del Derecho de Autor y establece que Talleres pueda acceder gratuitamente a él sin importar qué gestión gobierne la institución.

Una discusión que excede a la tecnología

La aparición de Club Abierto encuentra a Talleres atravesado por discusiones sobre participación societaria, transparencia y formas de gobierno. La propuesta no está vinculada actualmente a ninguna de las agrupaciones que actúan en la vida política albiazul, aunque su contenido introduce temas que forman parte de ese debate.

También plantea interrogantes que exceden al desarrollo tecnológico. Qué cuestiones puede decidir directamente un socio, cuáles corresponden a las autoridades elegidas, cuánto debe pesar la antigüedad y hasta dónde puede abrirse la gestión sin afectar la capacidad ejecutiva son algunas de las discusiones que surgirían ante una eventual aplicación.

Supicciatti asume que la idea puede parecer ambiciosa, pero justamente allí ubica el objetivo del proyecto.

“Me podrán decir que es una propuesta platónica. No me importa que lo sea. Esto va a cambiar el fútbol y quiero que Talleres marque ese precedente histórico”, aseguró.

Club Abierto propone, en definitiva, algo más profundo que digitalizar una votación: discutir cuánto poder está dispuesto un club a poner directamente en manos de sus socios.

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La iniciativa fue desarrollada por Agustín Supicciatti, socio albiazul desde hace más de 15 años. Propone un sistema de participación digital con voto ponderado según antigüedad, identificación individual y tecnología blockchain para registrar y auditar las decisiones. Desde sponsors y camisetas hasta cuestiones deportivas e institucionales, la idea plantea una pregunta de fondo: cuánto poder debería tener el socio en la conducción de su club.

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